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De la misma forma que un arquitecto dirige el proyecto de un edificio, la figura del director de comunicación resuelve eficazmente los desafíos que la gestión de cualquier organización pública o privada ante sus audiencias: pueden ser un grupo de consumidores, un grupo de personas o incluso la totalidad de la ciudadanía.

Utilizar los lenguajes correctos, los medios necesarios, los soportes más rentables, las mejores fórmulas para lograr los resultados que buscamos. Es el trabajo de lo que se ha dado en llamar «dircom», alguien que tiene una visión global de la comunicación y para ejercer desde el rigor y la objetividad.

Contar con un o una dircom en tu organigrama es garantía de eficacia en el proceso de conexión con tus públicos. Si ese dircom es externo y me eliges a mi, seguro que aciertas ;).

Por cierto, una última observación. Disculpad por la foto. No soy nada partidario de la titulitis. Pero a quienes no somos brillantes, algo nos tiene que respaldar.

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Era la mítica pregunta de Iñaki Gabilondo cada 1 de enero, tras la noche de Fin de Año, en la Cadena Ser. Y claro que había. No nos vemos, pero estamos.

Y como oyentes invisibles reiniciamos el camino. Un viaje de la mano de clientes a amigos que puedan plantearse repensar su comunicación institucional, empresarial, de interés público o de producto.

Empezamos después de 30 intensos años de experiencias, de aprendizaje constante, conscientes del enorme cambio que cada día experimenta el deseo natural de las personas de comunicarse, de resultar atractivas, de ser mejores, útiles y agradables.

Una fórmula que nos permite adaptarnos al desafío de hacer crecer nuestras audiencias, difundir mensajes, proyectar el futuro o persuadir a las personas a través de la estrategia, la creatividad y el diseño.

Esta es la primera entrada en un blog que intentaremos actualizar. Bienvenidas. Bienvenidos. Gracias por venir. Espero que os guste.

Antón

 

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De momento, la mayor parte de mi trabajo sí lo realizo en y desde Pontevedra, esa pequeña ciudad del sur. Pero ya no como personal municipal. El motivo? Pues nada importante. Se acabó el amor (mejor dicho, se transformó). Eso es todo.

Un gobierno municipal es una entidad viva que va transformándose con el tiempo, y quienes formamos parte del grupo de trabajo que acompaña al alcalde y los concejales, también cambiamos.

Hay personas que asumen las responsabilidades del gobierno con estímulos renovados y otras formas de trabajar. Y quien aportaba su esfuerzo o creatividad en un momento, ya no es útil en otro. Es algo normal. La esencia de la vida, que fluye constantemente llenando el tiempo de azúcar y sal.

Por fortuna, la ciudad tiene un gran alcalde y magníficos dirigentes. Y el autor de este blog tiene otros horizontes y nuevos proyectos llamando a su puerta. A por ellos!