ANTÓN PRIETO

Una foto del maestro Cervera, publicada ayer en las primeras páginas interiores del Diario, diagnostica fielmente la situación. Mami con criatura por la Ferraría. Rider con algo a espaldas y en bici. Cartel de espectáculos con la sobreimpresión “Suspendidos”. Cola en el Acuña para proveerse de pan fresco, dulces o empanadas. Pero hay dos detalles que elevan la foto a las alturas: la cartelera encabezada por la palabra “Invierno” y la fantástica conspiración de la naturaleza entre las piedras del suelo. Hierbas que liberadas de cualquier presión, luchan por entregarse a la claridad de una ciudad entreistecida pero esperanzada.

De entre todas las estaciones, el invierno es la que mejor puede definir esta brutal primavera. Si el tiempo fuese una línea única y no sólo un ritual de recaídas y renacimientos, el invierno sería la última fase del recorrido. El ocaso de todo. Sería la estación de la recogida, de la intimidad, de la conexión con nosotros mismos, de los balances sobre lo que ha sido el camino hacia la muerte. No creo que debamos ser derrotistas, pero por mucho que nos opongamos, ahí están los caídos.

Ahí están las víctimas, con sus pulmones invadidos, con sus respiradores artificiales, con sus Ucis, con las cariñosas manos y la enorme sabiduría de quien intentó darlo todo por sacarlos adelante. Ahí están esos pensamientos de lo que puede ser el último tramo, el último de lo último, tirando del aliento, confuso, entre la fiebre que anuncia el peor día de tu vida y la rabia por ser uno de los elegidos, imaginando la felicidad de quien todavía puede soñar con pasear por la orilla del Lérez, con lo que a ti te gusta esa senda que circula por el estómago de los robles.

Pero no. Estás ahí, cerca del día que va a quedar grabado en el mármol de tu tumba o en la memoria de tu gente. En un momento del mundo en el que además sabes que ni siquiera tus allegados podrán ir a tu entierro, sólo tu hijo y tu nieta, si acaso. Piensas en cómo sería capaz ese bicho invisible de invadir las sábanas blancas que con tanto cariño bordaste hace años. Compartiste contigo mismo esos días de un invierno de abril. Esa tensión sobre se voy a llegar o no a salir de este hospital a pie, si volveré a abrazar a mis amores.

Esto es invierno, los días en que se libran las batallas contra la cruel amenaza de este bicho cabrón. Si no tienes la suerte de superarlo, participaremos en todos los homenajes que os hagamos, os recordaremos siempre como esa parte riquiña del país que se esfumó en un invierno prolongado. Ojalá la palabra “suspendido” sobreimpresa en el cartel de los espectáculos cobrase el mismo sentido metafórico, y fuese capaz de acabar con este frío sanguinario.

Pero ahí están las hierbas del suelo. Ahí está la primavera. Será triste por los que ya no están, claro que sí. Todos vamos a no estar algún día. Pero todos vamos a tener alguien que nos suceda, como nosotros hemos sucedido a nuestros padres, a nuestros maestros, a nuestros amores mayores, a nuestros ídolos. Alguien que, como esas hojas de hierba que surgen liberadas de las pisadas de los paseantes, continúe viviendo dentro de los corazones que hemos querido, dentro de esos lugares en los que continúa el olor de nuestro cuerpo. Esa fuerza capaz de impulsar nuestra alegría apoyada en la herencia de quien amamos.

Soy la primavera, el reinicio de todas las cosas, la certeza de que la vida nunca se para, la soberbia lección que la naturaleza nos enseña. Cuidadme. Vivid conforme a mi sabiduría infinita. No me piséis. Soy lo único que puede ayudaros a continuar el camino.

After life

Ubicados en esta trascendencia gracias a la fotografía de Javi CM, tenemos que recomendar una serie brutal. Corta, dos temporadas, con breves capítulos minimalistas de pura emoción. Son felices. Viven una vida tranquila en una provincia británica. Ella muere joven y él se queda solo. Sin hijos. De mil formas se contó el amor. Esta es una de las más hermosas. Montón de matices, de humor, de silencios, de esperanza. Ricky Gervais, un enfant terrible de Holywood, un tipo con fama de burlarse de los famosos, es el creador, director y actor principal de una serie con la que quiere hablar de un tema tabú: la muerte antes de tiempo. Si tienen ocasión, no se la pierdan.

PUBLICADO EN DIARIO DE PONTEVEDRA EL 1 DE MAYO DE 2020, DURANTE EL CONFINAMIENTO